Testimonios Voluntarios

TESTIMONIOS VOLUNTARIOS/AS

PROYECTO COLEGIO AKASSATO (BENIN)

Llega el momento de plasmar nuestra experiencia vivida este verano como voluntarios en Benín y no sé por dónde empezar de tantos momentos que hemos vivido. Ha sido la mejor experiencia de nuestra vida sin duda, ya que lo hemos sentido en primera persona y ha sido realmente emocionante.

El proyecto lo queríamos vivir en matrimonio y sinceramente os lo recomendamos al 100%. Teníamos muchísima ilusión de hacerlo juntos y nos lanzamos a por ello. Tuvimos la suerte de hacerlo al lado de dos amigas, Magdalena y Elena con las que nos hemos llevado fenomenal y hemos compartido muchos momentos que no podremos olvidar.

África es un continente maravilloso, lleno de personas buenas. El viejo tópico es realidad ya que hemos recibido muchísimo más de lo que hemos podido dar. Siempre tienen una sonrisa para ofrecerte, una mirada, un simple gesto que te llega al fondo del corazón.

El momento de conocer a nuestros “vecinitos” fue un día muy especial, se nos puso la piel de gallina al ver que los niños venían corriendo a nuestros brazos. Día a día, compartimos juegos, abrazos, una relación muy estrecha.

Lo realmente especial y el más importante son las pequeñas personas que están allí. Pequeñas personas como Kallo, Marina o Leonce que te hacen sonreír diariamente. Te das cuenta que por el desconocimiento que tienen son realmente felices con lo poco o nada que tienen. Es un aprendizaje brutal de la vida que te hace crecer como persona.

No hemos tenido momentos duros en nuestra experiencia por lo que es un punto muy positivo. Estábamos tan inmersos en el proyecto que recibir el cariño de los niños te hace muy feliz, y el echar de menos a tu familia no llega a ser duro.

Ojalá esta experiencia la viviera todo el mundo una vez en la vida ya que te enseña a ser mejor persona y valorar lo que  realmente es importante.

Rubén Pardo y Raquel Giménez, Voluntarios Internacionales. 2017.


PROYECTO COLEGIO AKASSATO (BENIN)

“Sigue tus sueños, ellos saben el camino”, ésta es una frase que me define, que define mi vida y mi forma de ser, y tras mi aventura de Voluntariado Internacional en Benín, cercioro más el significado de la misma.

Sólo hay que desearlo y luchar por ello, varios años intentándolo, allá por el año 2004 cuando mi destino iba a ser Nicaragua en el verano de 2015, Perú me esperaba pero no eran mis destinos, mi destino era África, y más concretamente Benín.

Empecé el viaje con muchísima ilusión, sin saber muy bien con lo que me iba a encontrar, pero tenía claro que iba a ser una experiencia que marcaría el resto de mi vida. Y así ha sido, algo inolvidable, una experiencia increíble que he tenido la suerte de vivir con 3 AMIGOS con mayúsculas, Raquel, Rubén y Magdalena, que he podido conocer más de cerca y sin duda, ya forman parte de mí.

Benín, un país desconocido con lugares insospechables y personas únicas. No hace falta hablar el mismo idioma para entenderte, son los gestos, las miradas, y esas sonrisas, las que lo dicen todo. Personas y personitas que me han ayudado a ver la vida desde otro punto de vista.

Un globo, un caramelo, una caricia o un beso y las miradas de los pequeños Kalo o Marina se iluminaban, la complicidad que existía con Cyriane, Euphoria, Emerance, Amel o Leon y la nueva familia africana que he dejado allí, los Hermanos Francis, Paco, Pacorrín, Dennis y Rodri, nunca me cansaré de agradecerles cómo nos trataron, cómo nos hicieron sentir dándonos más de lo que tenían para que nos sintiéramos como en casa, y lo lograron.

Adecentar y pintar los muros, trabajar con los niños, caminar hasta el colegio hablando con todos los vecinos, conocer el país, su cultura y gastronomía, son momentos que nunca se borrarán de mi mente.

Expectativa de ayudar, de cambiar, y realmente, quienes te enseñan son ellos. También tienen sus sueños, también son felices y lo saben transmitir.

Fueron 27 días de felicidad, en los que las risas y la alegría formaban parte de lo habitual. ¿Nostalgia de España y de mi gente? Por supuesto, pero en ningún momento me llegué a preguntar “¿qué hago aquí?” y creo que el no preguntármelo es un buen resumen de lo vivido allí, una experiencia única que recomiendo 100%. Y recordad “Mucha gente pequeña, haciendo muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, puede cambiar el mundo.”

 Elena Amador Checa. Voluntaria Internacional. 2017.