Bérégadougou, a 29 de Julio de 2017.

¡Hola a todos!

Somos Davinia, Borja y Fernando. Tres jóvenes voluntarios internacionales de la ONGD PROYDE que estamos colaborando con los Hermanos De La Salle de África del Oeste en el proyecto agrícola de CLIMA (Centre Lasallien d’Initiation aux Métiers de l’Agriculture) en Bérégadougou, Burkina Faso.

Mañana cumplimos tres semanas de travesía por la Tierra de los Hombres Íntegros.

Y parece que fue ayer cuando los tres, llenos de alegría e ilusión, nos disponíamos a coger el vuelo que nos llevaría hasta un país que nos era totalmente desconocido.

A nuestra llegada, el hermano “Dios Dado” nos acompañó hasta La Salle de Ouagadugu. Pasamos un par de días en la capital, conociendo más el país donde íbamos a vivir nuestra experiencia de voluntariado y compartiendo nuestro tiempo con la comunidad de hermanos (especialmente con el hermano Jesús González, quien nos mostró la construcción de una escuela en Sandogo).

Tras esta primera toma de contacto; tomamos el bus que nos llevaría hasta Bobo Dioulasso, donde nos recogería el hermano Abel, actual director de CLIMA.

El centro es un proyecto de formación profesional destinado a familias y a jóvenes estudiantes que desarrollan habilidades en relación a la agricultura ganadería y piscicultura a lo largo de 3, 6 o 12 meses.

Los primeros días nos sirvieron de adaptación para conocer el lugar: instalaciones, familias de la comunidad, trabajo de formación y futuras tareas a desarrollar durante el siguiente mes.

Las principales se resumían en la plantación de eucaliptos en un terreno a 10 km del centro y la rehabilitación de uno de los gallineros de la comunidad.

A pesar de nuestra inexperiencia con la pala y nuestros escasos conocimientos agrícolas, tomamos la tarea con una gran motivación. Por desgracia, el intenso calor del sol africano empezaba a calar y a hacer más complicada nuestra labor.

Los siguientes días fuimos tomando contacto con las familias que aquí conviven y recibimos el cariño de los más pequeños.

Alternamos el trabajo de campo con el proyecto de albañilería del gallinero, donde observamos las técnicas que aquí se utilizan y la dificultad que entraña realizarlas de forma manual.

Poco a poco, nos vamos sintiendo como en casa y vamos cogiendo más confianza con la gente que encontramos. Siempre tienen una sonrisa para ofrecernos y un “que tengas un buen día”. Los pequeños cada vez se acercan más para jugar con nosotros, buscando compartir momentos de diversión.

Así también, con la comunidad de hermanos que nos llevan a conocer el pueblo y las costumbres locales, habiéndonos servido ya manjares tan típicos como las orugas de karité.

Seguimos adaptándonos al ritmo africano y disfrutando los momentos que vivimos, reflexionando y valorando cada uno de ellos y afrontando con energía la parte final de nuestra experiencia.

Un saludo a todos,

Davinia, Borja y Fernando.