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De Alcoi a Rwanda… y vuelta a casa.

Cuando pensamos en La Salle, muchas veces pensamos en nuestro colegio, en las personas que tenemos cerca y en todo aquello que hemos vivido entre sus paredes. Pero La Salle es mucho más que eso. Es una gran comunidad presente en diferentes lugares del mundo, que nos permite conocer otras culturas, otras realidades y, sobre todo, otras formas de mirar y entender la vida.

Mi experiencia de voluntariado en Rwanda me permitió descubrir una pequeña parte de esa realidad. Allí pude acercarme a una cultura y a una forma de vivir que, aunque pueda parecer muy diferente desde la distancia, tiene mucho que enseñarnos. África es diversidad, alegría, comunidad y personas que tienen muchísimo que aportar y compartir.

Una de las cosas que más he aprendido durante esta experiencia es a saber escuchar. Escuchar de verdad, sin comparar ni juzgar, las historias, experiencias y formas de ver la vida de otras personas. Porque muchas veces creemos que vamos a un lugar para aportar algo y terminamos descubriendo que tenemos muchísimo que aprender.

Después de vivir esta experiencia, tuve la oportunidad de volver a mi colegio de siempre, La Salle Alcoi, pero esta vez desde un lugar diferente. Volver a las aulas en las que crecí para compartir algo que había vivido a miles de kilómetros fue muy especial. Esta vez no volvía como alumna, sino para contar una parte de mi historia y compartir todo aquello que Rwanda me había enseñado.

Durante las charlas con 6º de Primaria y 2º de Bachillerato, pude acercarles un poquito a esa realidad a través de mis experiencias y recuerdos. Con los más pequeños compartí momentos vividos con los niños y niñas de Rwanda, mientras que con los mayores reflexionamos sobre cómo una experiencia así puede cambiar nuestra manera de mirar el mundo y relacionarnos con los demás.

Más que hablarles de un viaje o de un voluntariado, quería transmitirles que conocer otras realidades significa también aprender a mirar, escuchar y comprender al otro. Porque cuando nos damos la oportunidad de escuchar de verdad, descubrimos que las diferencias que vemos a primera vista son mucho menores que todo aquello que nos une.

Volver a La Salle Alcoi y compartir mi experiencia con quienes hoy están sentados en esas aulas fue una forma muy especial de mirar atrás y dar valor a todo lo aprendido. Durante tantos años fui yo quien escuchaba historias y aprendía de otras personas, y esta vez era yo quien tenía la oportunidad de compartir la mía. Quizá lo más especial fue descubrir que todo aquello que un día recibí en esas aulas, hoy podía compartirlo con quienes están empezando a escribir sus propias historias.

Escrito por: ANDREA GILABERT BLASCO (Voluntaria Internacional – Kirenge, Ruanda) 2026.

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